El adiós de Alex Ferguson


Como para la mayoría de los que leerán éste post no he conocido otro entrenador del Manchester United que no sea Alex Ferguson. Si en concurso de televisión la pregunta a responder tratase sobre el antecesor del Sir Alex Ferguson a buen seguro la fallaría el concursante en cuestión.

En este loco mundo del fútbol hemos visto muchas rarezas, muchas curiosidades y muchos hechos inexplicables. Ver la ininterrumpida continuidad de un técnico en un banquillo, gran banquillo, durante más de veintiséis años es algo muy difícil de explicar a un español. Otra cifra más: mil quinientos partidos son los que ha dirigido Alex Ferguson. Y para terminar con los datos, deja atrás todo esto a los setenta y un años.

La lista de títulos que ha conseguido es enorme, larguísima, y la de jugadores es, simplemente, espectacular: Cantona, Giggs, Beckham, Keane, Schmeichel, Cristiano Ronaldo, los hermanos Neville, Scholes, Solskjaer... bueno... podríamos seguir.

Fue un entrenador que nunca me gustó. Demasiados fracasos y poca regularidad cuando las cosas iban bien. El éxito, en gran medida, le ha llegado al Manchester United más por la calidad e inspiración de sus grandes estrellas, el buen momento de éstas, mucho más que por un trabajo ordenado y planificado de equipo sobre el partido a disputar. Siempre he tenido la sensación de que la plantilla de la que disponía podía dar más de sí. Un manager muy visceral con una actitud arrogante. Muchísimos años teniendo muchísimo poder. Se notaba.

Su despedida del Manchester United me hizo recordar a la de Del Bosque cuando dejó el Real Madrid. Ironías al margen, el último discurso de Alex Ferguson como técnico debería ir más allá de una despedida de los red evils y debió acordarse de los doce años que fue entrenador sin serlo del United. Supongo que no todo puede ser bonito o que, sencillamente, ya le falla la memoria.

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