¡Hoy es el día! (o no)
Son días apacibles para el fútbol nacional. La mancha sobre el blanco impoluto en la que se ha convertido José Mourinho también para la prensa madrileña ya está donde siempre quiso estar y la endiosada selección sigue dando alegrías allá por donde pasa. Como casi cada verano desde hace unos cuantos, la tensión y la férrea competencia entre los dos grandes deja paso a un enjabonado y baboso discurso en pro de ‘La Roja’, donde los problemas simplemente se desvanecen, miel sobre hojuelas, dulces sinfonías, plurales sociativos que no le chirrían a nadie.
Pero todavía existen humanos en la tierra a quienes el melódico concierto de la selección les pasa por la garganta como si se hubieran tragado un saco de alfileres. Los veranos son siempre más duros para Florentino Pérez que los nueve meses del curso, porque además de soportar un sol de justicia, el foco que todo lo persigue se centra en su persona como máximo responsable de lo que se construya para el curso próximo en el Real Madrid. Y los cimientos del nuevo proyecto pasan por un entrenador que todavía sigue sin comparecer por Chamartín.
Llevamos semanas escuchando que Carlo Ancelotti está al caer, que la rúbrica se efectuará en pocas horas, que el italiano va a tomar los mandos de un Madrid sin rumbo, que (una vez más) sólo los impertinentes flecos separan al todavía entrenador del PSG de la casa blanca. Y a medida que pasan las horas, los días y las semanas, crecen las dudas alrededor de un nuevo proyecto que, de nuevo, parece sacado de la chistera de la improvisación. Ancelotti es la apuesta de Florentino Pérez a pesar de que tenga a un conocedor del club como Zidane dando cabezazos a su puerta sin descanso. Para mí, la mejor opción que tiene el Madrid hoy en día y al que nadie tendría que esperar. A la otra opción, le dieron portazo antes de valorarla.
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