Atlético de Madrid, campeón de la Copa del Rey


Mucho me lamenté de no tener una cuenta en una casa de apuestas en la que meterle un buen pico al X-2. Que el Atlético de Madrid iba a ganar la Copa del Rey era una posibilidad que la historia daba por segura.

En la final de la Champions League que jugaron Bayern Munich y Chelsea, escuché a Michel Salgado decir que estaba segurísimo que el equipo inglés iba a salir vencedor del duelo. Estaba completamente seguro y explicó su razonamiento. Según Michel jamás en la historia del fútbol una final la ha ganado el equipo que ha tenido la "suerte" de jugarla en su propio estadio, siempre la ha ganado el rival. Ponía de ejemplo el centenariazo donde el Depor ganó cero a dos al Madrid de los galácticos.

El gallego no se equivocaba en su pronóstico. El Bayern Munich venía de eliminar al Real Madrid y llegar a la final de toda una Champions League que se jugaría en su estadio. Parecía dílico. Enfrente el Chelsea de Di Matteo que salió victorioso del duelo frente al Barcelona. El desenlace todos lo conocemos y eso que estuvo cerca de romperse el "maleficio" cuando el equipo local se adelantó merecidamente a pocos minutos del final pero entonces apareció un córner, un centro de Mata, si mal no recuerdo, y un golazo de Drogba.

Quizá por eso mismo al Real Madrid no le hacía mucha gracia que la final se jugara en el Santiago Bernabéu, porque en los momentos en el que el destino deparó el mismo escenario y los mismos equipos la excepción fue que la ganara el Real Madrid. Por eso cuando se supo el campo Enrique Cerezo estaba tan contento.

En lo que respecta al fútbol fue de más a menos. Como ha sido tónica habitual los de Mourinho empiezan muy bien pero acaban mal, bastante mal. Los blancos se pusieron por delante con un gran Cristiano Ronaldo y el Atlético de Madrid se convirtió en un equipo acomplejado. Otra vez esa sensación.

Si en las finales y en los derbis no hay favoritos y puede pasar cualquier cosa durante los noventa minutos no es sorprendente lo que pasó cuando se unió "final" y "derbi". Con el uno a cero se esperaba al hombre de las finales, pero Radamel Falcao no apareció para marcar uno o dos goles, cosa que esperaba, el colombiano apareció para dar una buena asistencia a su pareja de ataque durante toda la temporada para que fuera éste quien batiera a Diego López e hiciera el empate.

En la prórroga apareció la cabeza de Miranda para rematar un magnífico centro de Koke y así poner por delante al Atlético de Madrid. El Real Madrid sin cambios, sin entrenador, sin ideas, sin Cristiano Ronaldo... Quizá un Real Madrid auténtico, el Real Madrid de los milagros la cosa hubiese cambiado. Éste Real Madrid es más bien un Real Moudrid.

No hay comentarios:

Publicar un comentario